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“Oh, he sido insultado por un comentario…”

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Si eres un internauta que lleva muchos años en internet, o que conoce lo que pasa en internet como la palma de su mano, sabrá de lo que estoy hablando. Internet es una herramienta para informarse, entretenerse y compartir (sintetizando generalizadamente). La libertad de expresión es llevada a cabo cada minuto en internet, aunque muchas veces es abusada, encontrando incluso lo más idiota que hayas visto en tu vida. Opiniones en internet (como vídeos, comentarios, columnas, páginas, blogs, etc.) pueden ser inteligentes, buenas, malas o terribles. Cada opinión puede tener una reacción diversa en cada persona.

Y es así como te encuentras con cada tipo de persona, reflexivos, argumentadores, filósofos, teólogos, predicadores, chamullentos, etc. Pero eso es como se comportan en internet, quizá pueda que sean muy diferentes en la vida real. De todas maneras, cada uno tiene una forma de comportarse en internet.

Así es como comienzo esto: ¿No te ha pasado que por no hacer nada, o por un comentario, o por haberte expresado, te hayan insultado? No te preocupes, no eres el único. Millones y millones de personas han sido insultadas de muchas maneras por internet, así que tranquilo. Siempre existen personas así, incluso en la vida real. Incluso personas famosas en internet, en la televisión, en la música o en las películas son insultadas diariamente, pero les importa una mierda. Y es cierto, no debería importar, no morirás porque seas insultado.

Pero hay personas que aún son afectadas por esto, y es normal porque no saben defenderse. ¡Hey! No deben importarte, son como un dolor en el culo cada vez que les tomas atención. También, esas personas tienen la capacidad de insultarte en internet, pero ¿en la vida real? Una gran mayoría se acobardarían, una minoría se sentaría a discutir de forma civilizada tu opinión o las opiniones en conflicto, y una pequeña parte te insultaría realmente. Créeme, si hay personas en la vida real que se sentarían a encontrar una solución a un conflicto, en internet es más fácil insultar a la persona que se cruce, porque puedo ser quien sea en internet.

¿Personas civilizadas en internet? No he encontrado un especimen de ese calibre en internet, aunque si existiera alguno, me arrodillaría ante él/ella. Si te han insultado, o te están insultando, toma esos comentarios como si fuera papel higiénico del baño, para lo único que sirven es para limpiarte el trasero.

 

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¡Primer post del año 2013!

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Es mi primer post que hago en el 2013, y realmente no sé sobre que hacerlo. Pasé 2 días descansando del calor infernal que hay en Santiago (ahora hacen 24°C), y hoy no fue la excepción. Sinceramente, este calor me fríe el cerebro, y me hace no estar apto para pensar. Así que no tengo nada preparado con antelación para este post, pero lo haré improvisadamente, como comencé la primera vez.

Me propuse hacer crecer este blog. Que esté mejor mantenido, hacer lo posible para tener más visitas, llegar a más gente. Renovar mis ideas por unas más nuevas, frescas y entretenidas. Dejar de lado esa parte crítica que tiene el blog, y hacer contenidos web que a mí me gusten, y que me gustaría compartir, sin nada de debates ni discusiones de forma repetida. Pero, lo primero que tengo que hacer es motivarme. Darme el tiempo para pensar cada tema, cada contenido. Ser más creativo, y no estancarme en lo de siempre. Querer es poder, como dicen algunos, y como quiero mejorar este blog, haré un gran esfuerzo de parte mía.

Como una vez me puse a pensar, un objetivo, una meta es como recorrer un río o un lago muy extenso. Cada vez que te encuentres una piedra, te detendrá, pero depende de tí si quieres seguir en este río o abandonar. Yo tengo un río de lo más extenso que puede llegar a ser, pero, yo quiero llegar al final. Comenzar a hacer algo que me  gusta, y compartirlo con el mundo.

Esto lo escribí de forma rápida, pero me servirá para mantenerme en mis objetivos, y cumplir mis metas.

 

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El Año 2013 se acerca poco a poco…

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El año 2012, fue un año completamente dinámico, lleno de cambios, lleno de ideas buenas y malas, lleno de altos y bajos. Comencé este blog el 18 de Marzo de 2012, con un escrito espontáneo y del momento, un pequeño fragmento que demostraba lo que sentía en ese momento. Luego, había abandonado el proyecto, hasta a mitad del año, más o menos. Había empezado a ver esto como un proyecto propio, que un lugar en donde escribir lo primero que se venía a la mente.
Empecé con muchas opiniones, que era lo propio de mí, pero a medida que avanzaba el año, se me ponía más difícil hacer lo mismo, porque me aburría. De nuevo, pasé un tiempo en donde no tomé en cuenta el blog. Y ayer, 30 de Diciembre, me propuse una meta para este 2013: Hacer de este blog, una página bien mantenida, comenzar de nuevo, con nuevas y mejores ideas. Proponerme ánimos y aliento, porque recién estoy comenzando.
Aunque, mi público sea unos pocos, agradezco que hayan personas que sigan leyendo este blog, y espero que en este próximo año, se venga algo mucho más grande.
Que tengan un feliz año nuevo, pásenlo bien y que disfruten. Tengan un excelente año, lleno de objetivos cumplidos y metas hechas.

 

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¡Y así es como se pierde la sonrisa!

Hoy día, quise ir a comprar un helado con mi novia, ya que hacía mucho calor, incluso a altas horas de la tarde. El lugar para comprar más cercano era una Farmacias Ahumada, así que no dirigimos allí. No más de unos segundos, ni siquiera, de haber entrado al lugar, ya se sentía un ambiente de molestia, indiferencia. Se sentía como que los trabajadores les importaba más que te fueras más rápido, y que no pises un lugar nunca más.

Ignorando el primer presentimiento, fuimos derechamente al congelador, en donde se conservan los helados. Vimos los que queríamos, así que me dirigí a la caja para ir a comprar. Pero la caja de los dulces y cosas NO farmacéuticas no estaba habilitada, había que ir a las cajas de la farmacia. Como estaba casi vacío, me dirigí de inmediato a las cajas, en donde me atendió un farmacéutico, con una actitud tan de mierda, que hubiera preferido que no me atendiera.

Le pedí los helados, de manera cortés como acostumbro a hacerlo. Tomó la llave, y fuimos sacar los helados. Luego pagué, me dió la boleta, le dí las gracias, y con una respuesta de un “ya” seco y corto, decidí no comprar un helado ahí nuevamente. Pero no es el punto, hace unas semanas atrás, también había ido a comprar un helado al mismo lugar, aunque la que me atendió fue una mujer. La atención fue simpática, incluso cuando tuve que ir a comprar un nuevo helado, ya que me lo pidieron, me recibió con humor. Eso es, en mi opinión, una atención muy buena. Al menos, daban ganas de volver a comprar en ese lugar.

Sé que a veces el trabajo no es felicidad, pero no tienes que andar amargándole la vida a otras personas, a tus clientes, porque preferirán no volver. ¡Así se pierde la sonrisa!

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En un día de Navidad…

Había una vez, un perrito llamado “Cachupín”. Nació un día de esos, en Junio, siendo un perrito de esos de raza, de sangre pura, de criadero. Cachupín creció en mundo encerrado, en donde la reja era su límite, y el único lugar en donde podía estar, era cerca de sus padres y de sus muchos hermanos perritos que tenía. Se alimentaba de su madre, jugaba con sus hermanos, dormía cuando quería. Pero, a Cachupín le aburría estar así.

Cada día de su vida, tenía que estar viendo como sus hermanos eran entregados a familias de niños rubios, autos de lujo, de ojos azules, de padres adinerados y con sus sonrisas de felicidad en sus rostros arrugados. Julio, Agosto, Septiembre… Pasaban los días, y tuvo que despedirse muchas veces de sus hermanos, que antaño jugaban con él todos los días. Pero ya era diciembre, y Cachupín había cumplido 6 meses. El 24 de diciembre, una familia muy particular llegó al criadero. Cachupín estaba durmiendo, pero cuando lo tomaron, se despertó con sorpresa. No tuvo tiempo de despedirse de sus padres, que lo criaron desde pequeño, lo alimentaron y le dieron protección. Cuando la familia lo tomó en brazos, Cachupín miró hacia atrás, mientras que sus padres lo veían desde la reja en donde creció, despidiéndose de la única manera que podían, con la mirada. Cuando los padres se perdieron de vista, Cachupín fijó la mirada hacia la familia. No era como las otras familias de adinerados, esta vez, eran personas de leve tristeza, de ojeras moradas, de ropa barata. Pero se sentía una humildad tremenda, y Cachupín supo de inmediato, que estaba en buenas manos.

Las otras familias, se llevaron a los perros en jaula, en sus autos de alto costo. Cachupín era llevado por una mujer de mediana edad, acompañados de un joven que mostraba madurez y un hombre de barba y pelo blanco. Aunque nuestro personaje era tímido y miedoso, con esta familia no se sintió así. Sintió que era una familia segura, y muy honesta.

Caía la noche, y habían llegado a casa. Era un casa de solamente un piso, de patio algo descuidado y de rejas cortas. Las ventanas estaban selladas con otras rejas pequeñas, y en el patio, se encontraba una camioneta. Al entrar al interior, se veía una mesa de madera muy arreglada, con sillas de plástico. Había una TV en la pared contigua de la mesa, que era sostenida por unas cajas. Pero lo que más predominaba, era un árbol de navidad hermoso, de un verde muy vivo, y de luces muy brillantes. Abajo de él, había solamente 3 regalos. El hombre, que era el padre del joven, fue a buscar el collar que habían comprado antes, mientras que el joven fue a buscar a su hermano. La mujer, mientras tanto, dejó a Cachupín en el piso cómodamente, y fue a buscar comida y agua. Imaginó que Cachupín estaría hambriento y sediento.

Cuando la madre le dio un poco de agua, Cachupín se la terminó de inmediato, mientras movía la cola agitadamente. En eso, llegó el hermano pequeño, llamado Cristobal. Iba en su silla de ruedas, deseando ver que había en el living de su casa. Vió a Cachupin, y una sonrisa gigante se le marcó en su rostro. Después de un gran abrazo y un gracias a sus padres y hermano, se acercó poco a poco a Cachupín, mientras que él se acercaba, moviendo su cola lentamente. Cristobal lo tomó en brazos, y le hizo un cariño a Cachupín, que le indicó de inmediato que era de fiar. Habían creado un lazo de amistad tremendo. Cachupín, que estuvo con su familia toda su vida, vió como esta crecía, como Cristobal crecía. Los padres habían conseguido nuevo trabajo, sus caras se volvían más sonrientes y alegres, pero no perdían la humildad característica de esta familia. Se cambiaron de lugar, a un sitio más grande, y Cachupín era feliz con su espacio que tanto anheló en su niñez. A menudo, recordaba a sus padres, se preguntaba como estarían, deseaba poder avisar de que quería ir nuevamente al criadero.

Cristobal, aunque iba en silla de ruedas, sacaba a Cachupín todas las tardes, acompañado de su hermano. Un día, se les ocurrió ir nuevamente al criadero, para ver si Cachupín se encontraba con sus padres, ya que notaban que algo le faltaba. Cuando llegaron, preguntaron por los padres de Cachupín, sin respuesta. De todas maneras, entraron a ver, y Cachupín no encontraba a sus padres. No los veía en ninguna parte, y eso lo puso muy triste. Cuando dieron la vuelta, vieron un letrero que indicaba “Cementerio”. Cristóbal, que buscaba con Cachupín a sus padres, entró al cementerio, y se llevó un muy mala sorpresa. Los perros, eran enterrados de muy mala manera, eran solamente un bulto muy grande debajo de una delgada capa de tierra. Algunos, incluso, se podían ver de tan mal enterrados estaban. Y Cachupín, de muy lejos, identificó a sus padres. Estaban en muy mal estado, no habían recibido un entierro digno. La madre, se veía muy explotada y de muy triste cara. Cristobal y Cachupín, se pusieron muy tristes, mientras que al joven se le ocurrió llevárselos, y darles el mejor entierro posible. Sin que nadie del criadero se diera cuenta, sacaron a los padres del cementerio, y se los llevaron a su casa. En el patio, hicieron 2 fosas, para que el padre y la madre tuvieran lugares diferentes. A cada uno le dieron un nombre, al padre Lobo, por su color negro, y a la madre Capuchina, por su color café claro. Los enterraron, mientras que Cachupín miraba desconcertado, triste, pero aliviado de haber encontrado a sus padres.

Avanzó el tiempo, y Cachupín se hacía más viejo. La familia también, Cristobal también. Habían pasado muchos años, y Cristóbal, ya casi era un adulto, pero no se pudo recuperar de su enfermedad. Cachupín, también estaba viejo, no comía mucho, y la familia sabía que no le faltaba mucho. Cristóbal, aunque ya era mayor, decidió quedarse con él sus últimos momentos, para que nunca más vuelva a olvidarse de Cachupín, y viceversa. Cristóbal estuvo con él, hasta que Cachupín no pudo seguir.

Lo enterraron junto con sus padres, con flores a sus alrededor, y una placa que decía: “Aquí yacen los restos de una familia que fue explotada, y a sólo un perrito pudimos salvar. Gracias, Cachupín”.

Entre sollozos, la familia se fue retirando, pero no se olvidaron de los perros. Los recordaban cada noche de Navidad, llevándoles flores, y fotografías.

Cachupín, fue un perro afortunado. Tuvo una familia que lo cuidó hasta el final, pero que aún le siguieron recordando. Sus hermanos no tuvieron la misma suerte, la mayoría fueron maltratados y usados de juguete por niños sin corazón. Otros fueron echados de las casas, olvidados, y murieron por hambre.

No compres animales, adopta y cuida a tu mascota. Feliz Navidad.

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“Las armas no matan a la gente”

Hace como unos 3 días, yo publiqué un artículo muy improvisado acerca de la violencia en los videojuegos, y las repercusiones que empezaron a surgir contra los videojuegos, los medios de comunicación, la industria del cine, etc. después de que haya pasado esa trágica masacre en Newtown. Como saben muchos, en EEUU, según la constitución, es legal que una persona porte armas libremente. Pero, después de que haya ocurrido esta masacre en Newtown, en las tranquilas tierras de Connecticut, comenzó este tremendo debate acerca del porte de armas en EEUU. Y, por eso mismo, me manifesté en mi blog personal que, aunque nadie lo lea, esta ahí.

Hoy, en mi búsqueda de información mundial nocturna, me he encontrado con la siguiente noticia:

“NRA matando nuestros niños”

“La Asociación del Rifle (NRA en inglés) culpa a los videojuegos de la violencia”. No me llamó mucho la atención, ya que había leído las mismas opiniones hace 3 días de políticos estadounidenses, pero de todas maneras decidí leer por completo la noticia. A unos segundos de haber leído esta noticia, me encuentro con una opinión que encuentro muy criticable: “Las armas no matan a la gente. Videojuegos, el presupuesto y los medios de comunicación de Obama matan a la gente”, opinión de Wayne LaPierre, vicepresidente ejecutivo de la NRA.

Esta vez, no solamente me encuentro con una opinión que critique el uso de videojuegos, un presupuesto (no entiendo porque demonios entra el dinero aquí) y los medios de comunicación de OBAMA (a la mierda la política) como mecanismo de estas masacres, sino también dicen que las ARMAS NO MATAN GENTE (NO MATAN GENTE, NO MATAN GENTE…) Desde que se creo la primera arma en la historia de la humanidad, fue para dañar a sus hermanos, a sus pares, a sus alrededores, a sí mismo. Incluso, no solamente están diseñadas para dañar a las personas, sino también a los animales, sean peligrosos o no. Si no existiera algún arma, el humano se las ingeniaría para dañarse de otra forma.

Aunque mi opinión está dada, y este sea un blog en donde yo publico mis opiniones, quiero que usted, lector, vea el vídeo completo de este discurso, y comente en la caja de comentarios abajo de este post, o en los comentarios del vídeo, y que haga ruido si usted no está de acuerdo con esto. Comparta esto, creemos conciencia, aunque no estemos en ese país, somos seres humanos.

Gracias por leer.

Fuente de la noticia: http://actualidad.rt.com/actualidad/view/81794-masacre-connecticut-asociacion-rifle-culpa-videojuegos-violencia

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